El viaje de Marty: abrazar el cambio con una mano biónica

Cómo Marty Keegan adoptó Zeus para volver a la vida
El camino hacia las prótesis es diferente para cada amputado de miembro superior, y siempre presenta desafíos únicos. Para Marty Keegan, un amputado congénito de miembro superior, aceptar la idea de una mano protésica llevó tiempo. Pero, cuando ocurrió, marcó un punto de inflexión para redescubrir la independencia y el equilibrio.
Un largo camino hacia la aceptación
Las primeras experiencias de Marty con prótesis fueron desalentadoras. De niño, le colocaron dispositivos tradicionales como el “viejo gancho con pinzas”, que no le gustaba. Durante décadas, se las arregló sin una prótesis, adaptándose a la vida con una sola mano.
“Al no haber tenido nunca una mano, no te das cuenta de que no la tienes, y la gente a tu alrededor tampoco lo nota”, recuerda Marty. Entonces, un día, mientras veía programación local, vio una mano mioeléctrica en la televisión. Esto despertó su interés y lo llevó a explorar nuevamente las prótesis.
Abrazando nuevas posibilidades
Animado por su protesista, Marty comenzó a usar la mano biónica Zeus.
“Al principio, no quería que la gente la viera”, dice. “Pero con el tiempo, se la presenté a amigos y familiares, y ahora no puedo salir de casa sin ella”.
Marty descubrió rápidamente cómo la prótesis ampliaba sus capacidades. Las tareas cotidianas, desde cortar un filete hasta subir una cremallera, volvieron a ser posibles. Incluso algo tan simple como recoger sus llaves, una acción que requiere el agarre y el control adecuados, ahora es algo natural para él.
Superar los desafíos
Adaptarse a una prótesis vino con obstáculos. Al principio, Marty encontró desafiante el peso de la mano, especialmente porque se había acostumbrado al desequilibrio. Pero no tardó en adaptarse. “La gente dice: ‘Vaya, eso pesa’. Yo digo: ‘No, ya no’”. También valora la capacidad de reparación, que le permite resolver problemas menores con su protesista y luego volver a su vida.
Restablecer el equilibrio
Un beneficio inesperado de la prótesis ha sido la mejora del equilibrio físico. Tras años de depender de su único brazo natural, desarrolló lesiones por sobreuso, incluida artritis y dolor de hombro. La mano biónica ha ayudado a aliviar esta tensión.
“Ahora no tengo tanto dolor de espalda ni de cadera porque estoy más equilibrado”, señala Marty. “Mi esposa dice: ‘Parece que caminas más recto’”.
Un nuevo capítulo
Con su mano biónica, Marty ha recuperado la capacidad de disfrutar actividades que antes le resultaban difíciles. Ya sea trabajando a tiempo parcial en un campo de golf o ayudando a su esposa en casa, ha abrazado un nuevo capítulo de independencia.
“Hay muchas pequeñas cosas que das por sentadas hasta que no puedes hacerlas. Cuando vuelves a poder, la vida se disfruta mucho más”, dice.
Nunca es demasiado tarde
Para los amputados a quienes les cuesta hacerse a la idea de una prótesis, la historia de Marty es un gran recordatorio de que nunca es demasiado tarde y de que puedes tomar la decisión a tu propio ritmo. Su disposición para adaptarse ha mejorado significativamente su calidad de vida, demostrando que pequeños pasos pueden conducir a grandes cambios.
Si te preguntas si Zeus podría ser adecuado para ti o para tus pacientes, haz clic abajo para obtener más información.
{{cta('184460741635','justifycenter')}}
Sigue leyendo
Vea a Zeus en acción en entornos clínicos de todo el mundo






