El proceso de evaluación de la extremidad superior y selección de prótesis

Para las personas que están considerando una prótesis de brazo como solución ante la pérdida de una extremidad superior, puede resultar difícil saber por dónde empezar. Existen muchas opciones de prótesis en el mercado, pero encontrar la adecuada es fundamental.
Incluso antes de elegir una prótesis, es necesario determinar qué opciones son viables para cada persona, ya que cada candidato es único. Por este motivo, el proceso de protetización puede ser a veces prolongado. Afortunadamente, hemos resumido dicho proceso de principio a fin con el objetivo de ayudar a los pacientes a analizar sus opciones y saber qué esperar en este camino.
Reunión con el centro ortoprotésico
El primer paso del proceso de protetización consiste en reunirse con el equipo médico y técnico en el centro ortoprotésico. Para cada futuro usuario de prótesis se designa un equipo de atención que trabajará junto al paciente con el fin de desarrollar un plan integral. En primer lugar, el equipo evaluará el historial médico del paciente y el estado actual del miembro residual, ya que esto podría descartar algunas opciones.
Posteriormente, el equipo definirá junto al paciente una lista de objetivos y necesidades funcionales para determinar qué opciones protésicas son viables. Estos objetivos deben contemplar la funcionalidad, el aspecto estético y el ajuste. Con esta información, el equipo analizará los dispositivos más adecuados para alcanzar las metas funcionales del paciente, adaptándose también a sus preferencias personales, su cuerpo y su estilo de vida.
Es posible que un paciente acuda al centro con una prótesis específica en mente, pero sin comprender del todo cómo funciona dicho dispositivo, especialmente en relación con su rutina diaria. Durante esta etapa, es importante que el paciente aclare qué funciones y características son prioritarias para él en una prótesis.
Por ejemplo, si un paciente lleva un estilo de vida activo e independiente, es probable que busque una prótesis de brazo con un nivel de funcionalidad más alto que alguien que simplemente busca un dispositivo con una estética determinada. Ciertas prótesis de brazo ofrecen funciones más avanzadas que otras, por lo que es importante considerar factores como la destreza, la fuerza y las opciones de personalización.
Evaluación médica integral
Tras la reunión inicial, el equipo realizará una evaluación de salud integral al paciente. Para empezar, se llevará a cabo una revisión exhaustiva de sus antecedentes médicos, incluido el estado físico y psicológico previo y posterior a la amputación. Esto es vital, ya que ayudará al equipo a predecir y planificar mejor el proceso de rehabilitación.
Una vez analizados los antecedentes médicos, se evaluará el estado actual del paciente, centrándose principalmente en el miembro residual y la función muscular. Dicho esto, existen factores adicionales que deben tenerse en cuenta durante la valoración, entre ellos:
Estado de salud general
Nivel de función de la mano contraria
Factores de riesgo para la salud que se puedan controlar
Evaluación del dolor
Salud cognitiva y conductual
Contexto personal, social y cultural
La fase de evaluación de salud en el proceso protésico debe ser rigurosa para garantizar que la prótesis elegida no solo se adapte a las preferencias del paciente, sino también a su cuerpo. En Zeus creemos que la prótesis de un usuario debe funcionar como una extensión de su propio cuerpo, ofreciendo la misma funcionalidad y destreza que tenía anteriormente. Por ello, la evaluación de salud es un aspecto crucial para elegir la prótesis de brazo adecuada.
Una vez completada la evaluación, el equipo y el paciente dispondrán de una visión clara de las opciones protésicas viables y del tiempo estimado de rehabilitación, lo que nos lleva al siguiente paso.
Toma de decisiones
Finalmente, llega el momento de que el paciente y el equipo tomen una decisión definitiva de forma conjunta. Debe ser un proceso de decisión compartido, que combine las preferencias del paciente con las alternativas protésicas viables. Por ejemplo, una prótesis accionada por el cuerpo (mecánica) puede no ser viable para un paciente con un rango de movimiento limitado, mientras que una mano biónica podría ser una mejor opción. Dado que el paciente puede no conocer al detalle todas las opciones del mercado, es aquí donde el equipo de profesionales desempeña un papel clave.
Una vez tomada la decisión, se diseñará un plan de entrenamiento y rehabilitación. En el caso de los pacientes que optan por una prótesis más avanzada, como una mano biónica, es de esperar un periodo de adaptación y aprendizaje. Es necesario adaptar la prótesis al brazo del paciente y, por lo general, este debe recibir formación para aprender a utilizarla de manera eficiente. Por tanto, el equipo y el paciente acordarán un cronograma para la adaptación y el entrenamiento, asegurándose de que el paciente sea consciente del periodo de transición que tiene por delante.

También es esencial un plan de alta para garantizar que el paciente esté preparado para regresar a casa con su nueva prótesis. Los pacientes deben contar con una red de apoyo adecuada, además de todos los equipos o adaptaciones domésticas necesarias para desenvolverse de forma independiente. Asimismo, el equipo clínico debe facilitar información sobre el servicio técnico o cómo proceder en caso de disconformidad con la prótesis para resolver cualquier inconveniente.
¿Qué viene después?
Una vez que el paciente y su equipo han acordado la prótesis adecuada, la siguiente fase es la adaptación física del dispositivo. Aunque pueda parecer un proceso sencillo, la etapa de ajuste y encaje puede requerir bastante tiempo, y por una buena razón. Dedicar el tiempo necesario para ajustar meticulosamente la prótesis de brazo al paciente es crucial, no solo para minimizar las molestias, sino también para preparar al paciente para aprender a usar su nuevo dispositivo con la máxima eficacia.
Si el paciente elige un brazo biónico de alta funcionalidad, el proceso de adaptación será aún más detallado. En el caso de dispositivos como nuestro modelo Zeus, los pacientes utilizarán nuestro software para ajustar los tipos de agarre y las posiciones de cada dedo de forma individual. Gracias a esta capacidad, los pacientes pueden adaptar la mano a sus tareas y actividades cotidianas específicas, asegurando su compatibilidad con su estilo de vida y necesidades. En consecuencia, esto requiere un tiempo y una atención adicionales tanto por parte de los pacientes como de nuestros especialistas.
Aunque el tiempo adicional requerido para aprender y familiarizarse con el dispositivo pueda parecer un inconveniente, en última instancia proporciona a los usuarios una mayor destreza y funcionalidad, lo que les permite retomar las actividades que disfrutan. Por este motivo, es importante comprender a fondo el proceso de entrenamiento y rehabilitación, un tema que abordaremos detalladamente en nuestro próximo artículo.
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